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Consejos para niños de educación primaria

Es importante tener buenos amigos para la autoestima de los niños. Los niños que tienen amigos se sienten felices y disfrutan el tiempo en el colegio. Aquellos que construyen amistades fuertes y positivas, es menos probable que desarrollen problemas conductuales y emocionales durante la adolescencia. Pero los niños no siempre saben cómo hacer amigos. Puede darles una mano, ayudándolos a desarrollar buenas habilidades sociales.

Hable con su hijo sobre lo que es ser un buen amigo y estimúlelo a practicar habilidades como:

  • Mirar y escuchar cuando alguien le esté hablando, por ejemplo cuando un amigo le esté contando una historia.
  • Turnarse en juegos y actividades.
  • Preguntar lo que le gustaría hacer a otros niños antes de suponer lo que quieren hacer.
  • Pensar en los sentimientos de los otros. “Me pregunto qué siente Tomás en este momento”. “¿Cómo crees que te sentirías si eso te pasara?”.
  • Ayudar a los otros.
  • Ser amistoso y darle la bienvenida a un nuevo compañero de clases.

No olvide que los niños imitan. Puede estimular a su hijo o hija a ser considerado con los otros al realizar usted mismo este tipo de conducta.

Para ayudar a su hijo o hija a hacer amigos, y que su hijo pueda practicar a ser un buen anfitrión, puede invitar a otro niño a su casa para que jueguen. Contacte a los padres del niño para organizarlo si su hijo o hija es muy tímido para preguntar.

Su hijo o hija debería tener un comportamiento apropiado si hay un amigo cerca. Comenten algunas reglas primero y hablen sobre lo que pasaría si sigue o rompe las reglas. Pídale que establezca las reglas como un recordatorio: “¿Qué tienes que recordar cuando venga Elisa a casa a jugar?”.

Si hay un problema durante el juego o su hijo o hija hace algo que deliberadamente hiere a otro, descríbale qué estuvo mal y permítale disculparse o corregir la situación. Por ejemplo: “Tere, quiero hablar contigo sobre lo que acaba de suceder, cuando le pediste a Alicia que se fuera. Ella se ve muy afectada. Quiero que le pidas disculpas y que le permitas volver a jugar”. Si el problema vuelve a ocurrir el mismo día, respalde con una consecuencia lógica (se guarda el juego), un momento de calma o tiempo fuera.

2.Salir de casa a tiempo

Para muchas familias, las primeras horas de la mañana son las más estresantes de todo el día. ¿Cómo pueden usted y sus hijos salir de casa a tiempo? La clave es la organización.

Primero, esté listo antes que sus hijos. Para evitar el último minuto corriendo, deje listas algunas cosas la noche anterior y vaya a la cama a una hora razonable para que pueda levantarse temprano.

No es buena idea encender el televisor como la primera actividad de la mañana. Mejor asegúrese de que los niños estén vestidos antes de desayunar. Tal vez si están totalmente listos pueda encender el televisor.

Cuéntele a su hijo, con tiempo, que van a salir y explíquele exactamente cuáles son las actividades del día y las necesidades horarias.

Los niños más pequeños pueden aprender la importancia de la organización al hacer cosas por ellos mismos. Enseñar a los niños a vestirse solos es una oportunidad de practicar habilidades de autonomía y también le ahorra tiempo.

Puede intentar el juego “ganémosle al reloj”. El objetivo de su hijo o hija es estar listo/a antes de que suene la alarma del reloj. Si su hijo gana va a recibir una pequeña recompensa, como su refrigerio favorito en su lonchera.

Dígale a su hijo exactamente cuáles son las tareas que debe hacer para estar listo para salir y así ganar su recompensa. Asegúrese de fijar el cronómetro con una cantidad de tiempo razonable y evite repetir las instrucciones y regañarlo para que se apure.

En general toma unas dos semanas el período de “ganémosle al reloj”, antes de que las recompensas y el reloj sean eliminados gradualmente. Recuerde siempre felicitar a su hijo por los logros en el proceso de aprender una mejor organización.

3. Las tareas escolares

Las tareas son una de las actividades normales de cada niño en etapa escolar. Sin embargo, no tiene por qué transformarse en una batalla familiar. La clave está en que niños y padres estén preparados. Su hijo o hija tiene que establecer un horario regular para hacer las tareas que se ajuste a su programa diario y sus compromisos, como deportes o clases de música.

Las tareas tienen que hacerse después de que su hijo haya regresado a casa y haya tenido la posibilidad de descansar. Para luego jugar o ver televisión.

Descansar inmediatamente después del colegio es tan importante para los niños como lo es para los adultos, que quieren relajarse cuando regresan a casa después del trabajo. Dele a su hijo un refrigerio en la tarde y utilice ese tiempo para saber cuáles son las tareas que tiene, si necesita algún tipo de materiales especiales para algún proyecto y cuándo tienen que estar listas.

Si bien los niños no necesitan estar en silencio absoluto cuando están trabajando, tienen que disponer de un espacio para hacer las tareas que tenga una mesa despejada, que sea luminoso y que esté libre de distracciones obvias (como la televisión).

Si su hijo o hija quiere su opinión sobre qué tan bien está la tarea, no sienta que usted tiene que estar seguro de que el trabajo esté perfecto antes de entregarlo. Puede desanimarse si usted le indica las faltas ortográficas o de puntuación. Por el contrario, diga algo positivo de la tarea y si tiene que hacer correcciones, solo elija uno o dos errores.

4. Recompensas frecuentes para mejores resultados escolares

Es normal que quiera que a su hijo le vaya bien en el colegio y algunos padres usan recompensas como el dinero, para incentivar a sus hijos a obtener mejores calificaciones. Algunos padres ofrecen dinero a sus hijos por altas calificaciones en su informe trimestral.

Uno de los problemas de los incentivos monetarios por buenas calificaciones al final del trimestre, es que la recompensa se demora demasiado en llegar después del esfuerzo hecho.

Más que esperar hasta el final del trimestre, es mucho más efectivo establecer un sistema de recompensas que sean breves y frecuentes y estimule hábitos diarios y positivos. Luego estos hábitos diarios se transforman en resultados finales, como buenas rutinas para las tareas y el estudio.

Sin embargo, puede estimular a su hijo a desarrollar buenos hábitos de estudio y tareas sin tener que ofrecer dinero.

¿Por qué no tratar de recompensar a su hijo o hija haciendo juntos alguna actividad que realmente le guste? O le puede ofrecer algo muy especial que usted sabe que le va a gustar. El objetivo es estimular buenas rutinas, a través de atención extra y felicitaciones o pequeñas y frecuentes recompensas cuando están haciendo lo correcto.

Cuando a los niños les está costando, un poco de atención adicional les puede estimular a desarrollar nuevos patrones de comportamiento. ¡Y después de todo, pueden terminar obteniendo las mas alta calificación!

5. Los niños como consumidores

Puede ser cualquier cosa, desde el cereal para el desayuno en el almacén o un costoso video juego nuevo. Sin embargo, las probabilidades son que su hijo o hija tenga una idea clara de lo que quiere que usted le compre.

No es sorprendente cuando se considera que un niño al ver diariamente dos horas de televisión, es bombardeado con más de diez mil mensajes publicitarios al año.

Por lo tanto, cuando un niño es preparado para el consumo desde muy temprana edad, algunos padres pueden sentirse impotentes cuando comienza el acoso. Pero hay formas de ayudar a los niños a expresar lo que quieren –lo que es natural y no necesariamente negativo–, que incluso los prepara para la desilusión de no obtener siempre lo que quieren.

Primero, tiene que ayudar a su hijo a entender por qué le va a comprar algo o no se lo va a comprar. Más que decirle a su hijo o hija que no puede tener algo “porque yo lo digo”, le puede explicar por qué el producto no es el apropiado. ¿Es ofensivo o muy costoso? Tal vez el niño lo puede obtener cuando tenga cierta edad. Explíquele una vez y no permita que su hijo o hija lo interrogue.

También puede ayudar a sus hijos a ser consumidores mejores informados, enseñándoles el valor del dinero. Entréguele una cantidad de dinero de bolsillo para gastar en lo que quiera. Incluso los niños de seis años aprenden rápidamente que no pueden comprar cualquier cosa cuando la alcancía se vacía.

Finalmente, recuerde que usted es un modelo. Piense en lo que dice y hace frente a sus hijos. Si constantemente discute el valor de las personas o su éxito en términos de lo que ganan, lo que tienen o de lo que compran, su hijo va a aceptar esos valores como importantes.

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